¿Estrés, ansiedad, insomnio? Cómo tus emociones afectan a tu sistema nervioso

¿Te ha pasado que antes de una reunión importante o una conversación difícil sientes un nudo en el estómago, te sudan las manos o se acelera tu corazón? Esa es la respuesta automática de tu sistema nervioso ante cómo interpretamos esa situación.

Cuando experimentamos emociones como el miedo, la felicidad o la tristeza, ¿qué ocurre realmente en nuestro cuerpo? Aunque solemos pensar en las emociones como algo abstracto, en realidad están profundamente conectadas con nuestro sistema nervioso, afectando nuestro bienestar físico y mental. Te cuento más…

¿Cómo funciona el sistema nervioso con las emociones?

Me encanta imaginarme una red que comunica todo el cuerpo, este es nuestro sistema nervioso. Esta red divide en el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y el sistema nervioso periférico (nervios que recorren todo el cuerpo). Dentro de este último, el sistema nervioso autónomo juega un papel clave en la regulación de nuestras emociones. Por eso, después de un masaje, es importante dejar a las personas reposarse un buen rato, para que su sistema nervioso recoja todas esas emociones y se registren como una manera de estar en la vida.

El sistema nervioso autónomo se divide en:

  • Sistema simpático: Se activa en situaciones de estrés o peligro, liberando adrenalina y cortisol. Es lo que nos pone en «modo alerta».

  • Sistema parasimpático: Se encarga de la relajación y la recuperación, ayudándonos a restablecer el equilibrio después de un momento de tensión.

El impacto de las emociones en nuestro sistema

Nuestras emociones no solo afectan nuestra mente, sino también nuestro cuerpo a través del sistema nervioso. Y todas aquellas emociones que se quedan en el cuerpo… PESAN! Es lo que entendemos por somatizar las emociones. Ser conscientes de esta conexión es el primer paso para mejorar nuestra calidad de vida.

Aquí tienes algunos ejemplos comunes:

1.Ansiedad: cuando estamos ansiosos, el sistema simpático se activa en exceso, provocando aumento del ritmo cardíaco, sudoración y tensión muscular. Muchas personas respiran muy rápido en la parte alta del pecho, elevan sus hombros, aparece el bruxismo…

2. Alegría: son las relacionadas con un estado de calma y equilibrio activan el sistema parasimpático, reduciendo la presión arterial y liberando endorfinas, las llamadas «hormonas de la felicidad». Un exceso de estas emociones, aunque solamos llamarlas «emociones positivas» no es tan beneficioso, porque suelen ser personas que fluctúan muy rápido de opinión y «no se puede contar con ellas».

3. Depresión: un sistema nervioso en constante estado de alerta puede llevar al agotamiento. Con los años me he dado cuenta, cómo las personas que no han sabido encajar ciertas situaciones «importantes» en sus vidas tienen una tendencia a la depresión: un trabajo que no les gusta, una relación de pareja inadecuada… Y todo ello un detonador, que una vez encontrado por la persona, hace que la recuperación de la persona sea más factible.

PERO HAY BUENAS NOTICIAS! Existen formas naturales y efectivas para que puedas apoyar el equilibrio de tu sistema nervioso y tus emociones.

«Las raíces fuertes sostienen las emociones en calma»

Fernando Riveira

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