A nuestro cuerpo no le gusta sufrir e intenta conservar su equilibrio adaptándose, tal y como lo hacemos los seres humanos, cambiamos de pareja, de trabajo, de amigos, de casa… ¡Todo por evitar el sentir dolor!
Tras una mala pisada, puede producirse un esguince de tobillo, es decir, la articulación va más allá del rango de su movilidad normal y los ligamentos que sujetan el tobillo sufren un estiramiento excesivo y brusco. Todo esto produce que se distiendan o incluso romperse. Podemos imaginarnos la rotura de las cuerdas de una guitarra que unen el clavijero a la caja de resonancia (un símil entre unión entre el pie y la pierna).

…después de un esguince el cuerpo se reorganiza, cambia inconscientemente su forma de caminar evitando el dolor…

Es clave saber que los músculos encargados de la articulación del tobillo se contraen para proteger los ligamentos lesionados, y que estos tienen una relación con los músculos que hay más arriba. Quizás con el paso del tiempo y derivado de este cambio de patrón en el apoyo del pie, la persona vaya a su médico por un problema en la parte baja de la espalda. La espalda se queja porque existe dolor en la zona, pero nosotros sabemos que el origen está más abajo, en aquellos músculos y articulaciones que se adaptaron para ocultar el dolor.
Para tratar a la persona y que no mejore sólo momentáneamente, sería necesario que la persona mejorase el apoyo de su tobillo y también la espalda, un trabajo de las cadenas de las cadenas miofasciales del cuerpo.
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¿Alguna duda? Soy Fernando, cuéntame y te ayudo encantado.
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